"Hay que huir del mal uso de las técnicas informativas y del sensacionalismo"

Rupérez fue el primer embajador de España en Iraq después de casi quince años sin un máximo representate en este país

Ignacio Rupérez Rubio, ayer en la UNIA.
Ignacio Rupérez Rubio, ayer en la UNIA.
Ángela Olaya / Huelva

21 de julio 2011 - 01:00

Ignacio Rupérez nació en Madrid. Antes de ser diplomático, trabajó como periodista de El País y ABC. Como diplomático ha representado a España en Egipto, Israel, Cuba, Ucrania, Iraq y Honduras. Fue embajador en Iraq cuando tuvo lugar la guerra contra el régimen de Sadam Husein. Precisamente, de lo sucedido en Cuba e Iraq escribió el libro Daños colaterales. Ayer participó en La Rábida en el encuentro de la UNIA Democracia y Wikileaks.

-¿Con qué talante fue tratado por el gobierno de Tel-Aviv?

-Muy bien, ninguna queja. Estuve en Israel casi tres años y trabajé muy bien y muy a gusto.

-¿Cree que en Israel influye la herencia española que aún tímidamente hoy conserva el pueblo judío?

-Allí hay elementos de origen español importante como los sefardíes, que han llegado a altos cargos en la administración del Estado. El elemento español pertenece, pues, a la identidad judía.

-Respecto a la dimisión del embajador israelí en España, Raphael Schutz, ¿considera que su dimisión es consecuencia de que existen sentimientos antisemitas en la sociedad española?

-En España hay un libro famoso de Álvarez Chillida cuenta el fenómeno curioso del antisemitismo en España, que es un antisemitismo sin judíos, apenas hay judíos en España. El antisemitismo es un tema mal llevado que, en último término lo llevó el franquismo. Yo no creo que haya antisemitismo en España, entre otras cosas, porque no tenemos motivos.

-¿Entonces no cree que desde los medios de comunicación se promociona este sentimiento?

-No no no, lo que si hay es una actitud muy crítica respecto a la política de Israel. Yo siempre he dicho que vivir en Israel es el mejor modo de hacerte anti israelí pero no por cuestiones de razas o religión sino por la cuestión de los territorios ocupados o del tratamiento a los palestinos.

-Valiéndose de su experiencia en el territorio, ¿piensa que en el conflicto palestino-israelí ambos contendientes se amparan en motivos justificados o, que por el contrario y tal como se tiende a pensar, Israel se vale de su preponderancia para defender un territorio ilegítimo?

-Eso es una ocupación militar que no se puede prolongar, una ocupación en territorios que no le pertenecen y que no ha sido reconocida por la sociedad internacional.

-Se fue de Iraq en 2000 para regresar en 2005, ¿podría hablarnos del país que encontró entonces?

-Encontré un país destruido, crispado, desestabilizado y enfrentado en una Guerra Civil.

-¿Era preferible la dictadura de Sadam?

-No lo creo, porque era una dictadura firme y sangrienta pero el remedio no estuvo en la invasión militar y la ocupación por EEUU.

-Teniendo en cuenta la complejidad de Iraq, país en el que cohabitan muy diversas tribus y etnias, ¿cree que una democracia occidental es el sistema político idóneo?

-Eso está por ver, es muy difícil establecer un modelo unitario, democrático en un país que no tiene ninguna tradición democrático. Pero, en fin, algo habrá que hacer en ese sentido.

-¿Habría que dejar al pueblo iraquí a su libre albedrío?

-Yo creo que necesitan ayuda y el tema es cómo prestársela, cómo ser eficaz y cómo crear un país próspero y rico, porque tiene muchísimas posibilidades.

-¿Es internet al siglo XXI lo que la imprenta fue al siglo XVI? Y Assange, ¿es el nuevo Gütemberg?

-Pues sí. Bueno, eso está por ver. Assange lo que ha hecho es continuar una labor de filtraciones, de apertura informativa más o menos brusca que se ha producido en ocasiones anteriores y de modo muy eficaz también.

-¿La confidencialidad es intrínseca al poder por muy democrático que se declare?

-Tiene que haber un cierto nivel de confidencialidad pero, al mismo tiempo, tiene que haber un mayor nivel de responsabilidad, de sensatez, de idea de que lo que hagas puede saber y eso contribuye a moralizar el poder.

-¿Encarna Wikileaks el ideal de transparencia con que deberían regirse los gobiernos democráticos?

-Tanto como eso es difícil asegurar porque todo eso debe tener un sentido y una orientación.

-¿Cambiará Wikileaks la forma de hacer política o sólo servirá para mejorar los sistemas de protección de datos?

-Ambas cosas, desde luego toda transparencia informativa contribuye de manera eficaz a la forma de hacer política.

-En relación a lo que está sucediendo con las empresas de Rupert Murdoch en Inglaterra, ¿qué opina sobre que la opinión pública de occidente esté en manos de una elite tan reducida?

-Pues muy mal y lo que está demostrando este asunto es el mal uso de técnicas informativas, la práctica del periodismo irresponsable y el sensacionalismo, algo de lo que hay que huir.

-Murdoch a destacado, entre otras cosas, por el desprecio repetido a la leyes, ¿por qué cree usted que ha salido todo este escándalo ahora si no es la primera vez que comete ilegalidades?

-Ha sido una carambola, todo ha surgido de manera circunstancial y esto es la punta de un iceberg porque aquí aparecen políticos, policías y todo un mundo, parece no acabar.

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