Sudokus de letras como antídotos

El complot poético de Aute y García Villarán alumbra un recital de humor, amor y sus derivados

Antonio García Villarán y Luis Eduardo Aute, ayer, en uno de los momentos de 'Poemigario'.
Antonio García Villarán y Luis Eduardo Aute, ayer, en uno de los momentos de 'Poemigario'.
Elena Llompart Huelva

12 de junio 2014 - 05:00

Las "miguitas poéticas" (así las concibe su propio autor) denominadas poemigas prometían juego y diversión. O más bien se valieron de estos mecanismos para abrir la veda al placer más lingüístico. Luis Eduardo Aute y Antonio García Villarán escenificaron ayer la complicidad poética que ambos estilan y destilan en una prolija comunión sarcástica sacralizada en el recién recuperado patio de la Diputación.

En el singular recital perfopoético, ambos creadores recorrieron sus mejores poemas, poniendo especial hincapié en sus últimas creaciones. Ya lo advirtió Manuel Mairena, unos de los promotores del colectivo cultural La caja de tres lados, en la presentación de Poemigario: "Estos dos renacentistas, a caballo entre el XX y el XXI, se equivocaron de siglo".

"Hemos escuchado muchos cohetes. Vale que venga Aute, pero tampoco es para ponerse así. O eso, o es que vienen las carretas", apuntó atinado García Villarán, minutos antes de que la Hermandad de Emigrantes recorriera la Gran Vía. "Yo creo que es por lo primero", le respondió Aute.

Los versos de su poema Qué necesidad impregnaron el ambiente, en la voz de su compañero, de una particular declaración de intenciones nada intencionadas. Y en su diatriba con Dios, carteles con las palabras "monarquía", "calorías" o "hambre" volaron acompasados a los versos "¡Qué necesidad!/ tanta necedad/ ¡Qué necesidad!"

Enseguida Aute entró en materia con sus poemigas, buena parte de ellos pertenecientes a No hay quinto aniMaLo, la quinta propuesta de la serie AnimaLhada. Precisamente, el polifacético artista rechazó, respecto al término animal, el concepto de la Iglesia sobre la ausencia de alma en los mismos. "Es falso porque animal viene de ánima en latín, que es alma. Y no hay nada más almático que el animal", señaló. También le gusta el término porque de izquierda a derecha es lámina, o porque animal se acerca a Manila, donde nació. Y si las palabras tienen mucho juego, los poemigas atesoran como esencia esa misma voluntad de recreo. "La única diferencia entre animal y ánima es la ele. La ele de locura, de lívido o de lo que queráis", señaló.

Del amor a la abdicación real, pasando por el nacionalismo, así como por otros muchos asuntos, Aute recitó algunas perlas: "Una cosa es decirte que te quiero y otra quererte sin decirte nada"; o "En uso de mi libertad, libremente elijo ser tu esclavo. Citas como Después de mirarte a los ojos cambié de punto de vista y Te pareces muchísimo a alguien que voy a conocer"fueron solo algunos de los numerosos poemigas vertidos.

Una de las intervenciones más aplaudidas fue aquella en la que propuso, al hijo del descontento de un sector que no se siente español, la eliminación de la palabra España y su sustitución por Estado Social de Países Autónomos y Naciones Históricas Asociadas, que en siglas es Espanha. "Perdemos la eñe pero, coño, algo habrá que peder". Además la eñe equivale en portugués a la nh, de modo que incorporaríamos el portugués como quinta lengua vernácula", bromeó.

García Villarán se centró sobre todo en los poemas de su último libro, Imperio Curvo. Uno de ellos fue el perspicaz Prometo: "Prometo amarte y respetarte/en la salud y en la enfermedad/hasta que la muerte nos separe./Entonces,/levantó con delicadeza su muñeca/ y le colocó/ suavemente,/las esposas".

Este doctor en Bellas Artes, que se licenció en las especialidades de pintura y escultura e invierte buena parte de su tiempo a estudiar el arte, dedicó otra de sus intervenciones a "algunos profesores de la facultad": "Querido maestro; /recibí tus clases/asistí a tus cursos/pero jamás/jamás/me diste una lección".Fue un ejercicio de nostálgico sarcasmo titulado Gancho de Izquierda.

Verso a verso, ambos artistas tejieron una propuesta regada por el vino de la tierra. La fertilidad exhibida ayer, según comentaron antes del recital, se preñó en un proyecto llamado a dos creadores tan multiindisciplinares como ellos. "En 2002, en un recital híbrido o bífido, le regalé mi primer poemario, Conductor de nube, y seis meses después recibí una carta suya. A partir de ahí empezó nuestra amistad", explicó García Villarán. A Aute, que conocía sus poemas y dibujos, le cayó muy bien y decidieron arrancar "con este circo poético, mano a mano, que quedó bastante mal".

En este singular coso, los poemigas tienen la cualidad de ser muy breves, algo que "los oyentes agradecen "porque no soportan más de dos versos seguidos". Al respecto, Aute recordó que en estos tiempos la brevedad es un valor al alza y que lo bueno, si breve, es "tres veces peor". Así, los poemigas son, según señaló, aforismos, juegos de palabras, pequeños divertimentos o haikus que no tienen una identidad muy concreta. Algunos provocan cierta reflexión y otros son chistes.

Al fin y al cabo, bajo el punto de vista de García Villarán, la propuesta destaca por abrirse completamente "a lo divino y a lo humano", y eso es lo que el oyente percibe. Sin ataduras ni armadura. Sudokus de letras a modo de antídoto. "Intentamos divertirnos y, al hacerlo nosotros, también lo hace el público. Los dos intentamos sorprendemos y nos hacemos bromas continuamente", advertía al tiempo que Aute apostillaba que esto es "un mano a mano que depende del ganado y, si el ganado tiene casta, la corrida sale bien".

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