Javier Sánchez Menéndez

La nueva colonización

Los afanes

27 de octubre 2016 - 01:00

TRAS la Segunda Guerra Mundial buena parte de Europa quedó arrasada. Se procedió entonces a la reconstrucción económica de un continente, y se realizó con aciertos y fallos. Pero eran otros tiempos. Otros tiempos diferentes. Ahora estamos viviendo el proceso de una nueva colonización. Grecia, de la que nadie habla, está siendo colonizada y vendida a trocitos a Alemania. Se está privatizando todo. Baste leer día a día los diarios alemanes, las noticias son espeluznantes. Dan miedo. Pero aquí nadie dice nada. Es como si los griegos estuvieran malditos o apartados. Y sufren en su piel las consecuencias de los gobernantes europeos.

Y resulta que los gobernantes de los países del mundo no dan la talla. Y ante la falta de carisma y de ejemplo utilizan la nueva colonización como argumento para la defensa y el ejercicio de sus actos. Sin pensar en los ciudadanos, apoyándose en la incultura que defienden y en la falta o ausencia de educación.

No nos dejemos manipular, aunque el propio sistema nos manipula, nos adorna, nos embelesa, nos hace sentirnos protagonistas. Hasta nos dicen que la militancia debe ser protagonista. ¡Si somos incapaces de ponernos de acuerdo en las reuniones de comunidad de nuestro bloque! Que no nos vendan milongas. Y mientras llevan a cabo la nueva colonización, la reconstrucción de una crisis que ellos mismos han inventado pero que hemos padecido en nuestras carnes. En silencio, sin hacer ruido. Los diarios alemanes sólo hablan de España con noticias de fútbol, somos la incultura. Y, ¿somos la incultura? Todo lo contrario, España es un país con una de las mayores fuerzas culturales del planeta. Aunque nuestros gobernantes no dispongan de Ministerio de Cultura independiente.

La consecuencia de esta nueva colonización puede ser una nueva revolución a la francesa, que no una nueva revolución francesa. Y decimos a la francesa porque esta vez en las calles estará el populismo, que nació y morirá en las calles. Donald Trump es un claro ejemplo de populismo al que no dejarán gobernar (¿perderá las elecciones?). Y si lo hace ya preparan el impeachment. Si Hillary Clinton es nefasta, Trump es peor, o por el estilo. Pobres norteamericanos.

Me gustaría que Trump gobernara, aunque sólo sea unos meses. Así podríamos ver los resultados de su nueva colonización, los efectos de su exacerbado populismo, sus intereses verdaderos que ni él mismo conoce.

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