Javier Sánchez Menéndez

Fox

Los afanes

13 de abril 2017 - 02:04

Había una vez un cartero inglés que arrojaba las cartas en las entradas de las casas, el gesto de su brazo impulsaba la correspondencia y hacía que todas cayeran por el suelo. El desorden era provocado y consentido por los habitantes de las ciudades inglesas. Y entonces salían los extranjeros de las viviendas, que trabajaban en el servicio, para recogerlas y ordenarlas, para depositarlas en las bandejas de plata donde habitualmente las dejaban.

Los ingleses siempre han sido imperialistas, y los imperialistas usan una falsa superioridad para dominar. Y decimos falsa porque los ingleses precisan de los extranjeros para que hagan su trabajo, sin los extranjeros ellos poco pueden o saben hacer. Los ingleses son imperialistas, su idea de expandir su dominio, de llevarlo más allá de sus fronteras ha sido evidente a lo largo de la historia. España perdió Gibraltar en 1704, y esa pérdida fue ratificada con el Tratado de Utrecht de 1713. Poco podemos decir ante la evidencia (podemos decir muchas cosas pero ahora no viene a cuento), pero ha sido ese imperialismo, o falso imperialismo, el que les ha llevado a abandonar Europa. Y ellos toman decisiones y no quieren asumir las consecuencias. Los seres humanos tenemos obligaciones, los imperialistas desean tener tan sólo derechos. Y esto es un error.

Hay otro aspecto que traigo al caso hoy, el del alcalde de Cádiz. Kichi da la impresión, en algunas de sus actuaciones, que es un troglodita (todos los imperialistas son trogloditas). Ese vivir rememorando o criticando el pasado es de catetos, de catetos sin argumento, de catetos sin cultura. Lo que es hoy es y lo que no es hoy no es, aunque pueda ser en un futuro. Lo último lo de la bandera republicana, las II Jornadas de la Memoria Histórica. ¿No me dirán ustedes que no es de trogloditas? Si usted es un cargo público actúe como un cargo público, y asuma sus consecuencias -todas-, sus obligaciones -todas también-, los derechos se los sabe de memoria (en esta ocasión podemos decir memoria histriónica).

Los zorros también son imperialistas, pero a diferencia de los ingleses los zorros son además astutos. Pero no olvidemos que, en El Principito, el zorro enseñó al protagonista las cosas más bellas, el sentido de la amistad y de las relaciones humanas. Pero El Principito fue escrito por un francés, no por un inglés, ni tampoco fue escrito por el alcalde de Cádiz.

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