8M en Huelva | Maty Orta: "Echo en falta ver a más mujeres pescadoras en Huelva"

La puntaumbrieña sale a faenar cada día junto a su marido y otros compañeros desde hace más de diez años. Comenzaron con un pequeño bote y ahora tienen ya su propia embarcación. Para esta mujer "salir a la mar a pescar es como si se parara el tiempo"

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8M en Huelva | Maty Orta: "Echo en falta ver a más mujeres pescadoras en Huelva" / M.G.

En una provincia como la de Huelva con una clara tradición marinera, el oficio de marinero ha estado desde siempre ligado a la figura del hombre. Sin embargo, aunque pocas, también existen mujeres pescadoras, de las que se echan cada día al mar para ganarse el jornal junto al resto de sus compañeros.

Mujeres que no entienden de frío ni calor y trabajan durante todo el año dando lo mejor de sí mismas con una pasión que poco tiene que ver con el género con el que se nace. Así lo demuestra Matilde Orta Palma, Maty para quienes la conocen. La puntaumbrieña sale a faenar cada día junto a su marido y otros compañeros desde hace unos 10 años. Comenzaron con un pequeño bote y ahora tienen ya su propia embarcación. Para la joven, madre de dos niños, "salir a la mar a pescar es como si se parara el tiempo".

Maty se levanta a las 3 de la mañana de lunes a viernes y se dedica a la pesca del pulpo. Cada día las mismas labores, pero, dice "siempre es especial cuando haces lo que te gusta". Para ella la pesca lo es todo, ya que lo ha vivido en casa desde que era niña. Recuerda que tenía unos 4 años cuando su madre la llevaba al muelle y ella lloraba porque se quería embarcar con su padre que también era marinero. Cuando cumplió 15 años y conoció a su marido, también marinero, lo tuvo claro. Se sacó la licencia y empezó a ejercer una profesión a la que, asegura, espera dedicarse siempre. Y no solo eso. Su hijo, que ahora tiene 16 años, seguirá con la tradición familiar, ya que también siente un gran amor por el oficio pesquero. "En la siguiente temporada del pulpo ya estará mi hijo embarcado", cuenta orgullosa.

Maty dice no haberse sentido discriminada jamás por el resto de sus compañeros hombres. Pero sí echa en falta ver a más mujeres ejercer lo que para ella es una profesión muy bonita que pocas conocen realmente: "A mí el mar me aporta todo. El hecho de solo bajar al muelle ya es entrar en otro mundo. Embarcar, escuchar las gaviotas, sentir la brisa salada...es maravilloso. Animo a muchas mujeres a que se atrevan porque este también es un oficio para nosotras y hay hueco para todas".

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