Muere el sacerdote Juan Mairena en Huelva

El presbítero onubense protagonizó los acontecimientos más importantes de la Diócesis de Huelva

Juan Mairena, el sacerdote que trajo al Papa a El Rocío

Juan Mairena, a la izquierda, con el papa san Juan Pablo II, y el obispo Rafael González Moralejo, en Huelva en 1992.

Huelva/El presbítero Juan Mairena Valdayo, recordado artífice del Colegio Mayor San Pablo y uno de los valedores de la visita del papa Juan Pablo II a la provincia de Huelva en 1992, ha fallecido este martes a los 90 años en la capital onubense. Mairena vivía retirado en la Residencia Santa Teresa Jornet, frente a la barriada de Tres Ventanas, desde 2015, cuando se jubiló y desde cuando era Canónigo Doctoral-Deán Emérito.

La Diócesis de Huelva ha comunicado esta noche, a través de su web y redes sociales, el fallecimiento del sacerdote onubense, que era muy querido y recordado en toda la provincia, sobre todo por su papel destacado en importantes acontecimientos e instituciones de Huelva.

El entonces obispo de Huelva, Rafael González Moralejo, le nombró en 1990 coordinador del Comité Diocesano preparatorio para los Congresos mariológicos y marianos internacionales y Celebración del V Centenario de la Evangelización de América. Y un año más tarde, Mairena fue designado delegado para la preparación de la visita del Papa a España.

En estos dos eventos históricos, como subraya la nota de prensa remitida por el Obispado, la Diócesis de Huelva "dio sobradas muestras de competencia en la organización de los mismos, impulsando todo el plan pastoral, evangelizador y conmemorativo".

Por todos sus méritos, y especialmente por su labor en los Congresos mariano y mariológico internacionales, San Juan Pablo II le nombró Prelado de Honor de Su Santidad en 1992.

Juan Mairena influyó de forma decisiva, como organizador de la Visita Apostólica de San Juan Pablo II a la Diócesis de Huelva, en la Visita del Santo Padre al Santuario de Nuestra Señora del Rocío, que supuso, probablemente, el momento más recordado del paso del papa por España, irrepetible y fundamental en el impulso de la devoción rociera.

Bollullero de nacimiento

Monseñor Juan Mairena Valdayo nació en Bollullos par del Condado el 10 de octubre de 1934, hijo de Juan y Librada. Ingresó en el Seminario Menor de Sanlúcar de Barrameda, y después de estudiar Filosofía en el Seminario Mayor Metropolitano de Sevilla pasó a hacer Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca; allí obtuvo la licenciatura en 1958, con las más altas calificaciones, y alcanzó el honor de que la propia Universidad publicara su disertación sobre El yo de Jesucristo en la revista Salmanticensis, reservada a los grandes de la ciencia teológica.

Fue ordenado sacerdote por el primer Obispo de Huelva, Monseñor Pedro Cantero Cuadrado, el 7 de diciembre de 1958 en la Parroquia de la Purísima Concepción de Huelva. Le fueron confiadas varias encomiendas pastorales, de acuerdo con su formación teológica. En 1961 fue nombrado profesor, prefecto de disciplina y prefecto de estudios del Seminario, así como director del Secretariado Diocesano de Misiones, y en 1962, por oposición, obtuvo la canonjía doctoral de la S. Iglesia Catedral de Huelva. Su ministerio parroquial fue corto, únicamente durante tres meses en Minas de San Telmo y Valdelamusa en 1962, porque, desde el principio, sus excepcionales dotes intelectuales le llevaron a servir a la Diócesis en tareas específicas relacionadas con la formación de los futuros sacerdotes y con la organización pastoral diocesana.

Amplió sus estudios en Roma, en este caso en Derecho Canónico, en la Pontificia Universidad de Santo Tomás, consiguiendo la licenciatura en 1961. Se incorporó por breve tiempo a la pastoral activa de la Diócesis, para regresar a Roma y completar sus estudios jurídicos, que le permitieron alcanzar el grado de Doctor en la Universidad de Santo Tomás en 1965, con las máximas calificaciones.

El sacerdote Juan Mairena, en la inauguración del curso 2005/06 del Colegio Mayor Sa Pablo. / Josué Correa

Su estancia en Roma fue aprovechada para hacer estudios de Abogado Rotal, de Praxis Administrativo-Canónica en la Congregación del Clero, de Sociología en la Universidad Pro-Deo, y de Laicado en la Escuela Superior Internacional de la Acción Católica Italiana. Su tesis doctoral sobre un tema tan de actualidad en su tiempo, Estado y Religión, la libertad religiosa en las relaciones Iglesia-Estado, le fue publicada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

En Roma fue testigo directo de las últimas sesiones del Concilio Vaticano II. Inmediatamente fue nombrado por José María García Lahiguera, fiscal y defensor del vínculo, cargo que ocupó entre 1965 y 1969. A partir de esa primera fecha se le confiaron los cargos de Miembro del Consejo de vigilancia de doctrina y predicación, director de la Secretaría General de Apostolado pastoral, vocal de la Sección de Arte Sagrado, responsable de la Vicesecretaría de Enseñanza del Patronato Diocesano de Formación Profesional, vocal del consejo de Administración y asesor religioso de Sindicatos.

Por su reconocida formación y capacidad de gestión, en 1968 fue nombrado director del Secretariado Nacional de la Comisión Episcopal del Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal Española, servicio que prestó hasta 1976 y contribuyó a definir las grandes líneas conceptuales del apostolado de los laicos. Fue Consiliario Nacional de Maestros de Acción Católica, de la Asociación de Maestros Católicos y Cristianos en la Enseñanza, consiliario Nacional de la Acción Social Empresarial, miembro de la Consulta Mundial del Laicado del Pontificio Consejo para los Laicos de la Santa Sede, Miembro del Forum Europeo de Laicos Cristianos, Juez eclesiástico extraordinario de la Curia judicial del arzobispado de Madrid-Alcalá.

Colegio Mayor San Pablo

Su labor como director espiritual del Colegio Mayor Universitario La Salle de la Universidad Complutense de Madrid, le dió una nueva experiencia del mundo universitario, que le sirvió para crear y configurar el Colegio Mayor San Pablo de Huelva.

En aquellos años impartió clases en el Instituto San Pio X, de la Universidad Pontificia de Salamanca, y en la Escuela Superior de Ciencias Religiosas de la Institución La Salle de Madrid. Concluida esta etapa, volvió a la diócesis, siendo nombrado por Monseñor González Moralejo como director del Colegio San Pablo, delegado del Apostolado Seglar y delegado de Promoción Vocacional.

Posteriormente le fueron confiadas otras responsabilidades: Secretario de Pastoral de la Diócesis, en 1977, Miembro del Consejo de Economía, en 1979 y Provisor-Juez del Tribunal Diocesano (1979-2015). En varias ocasiones fue miembro del Consejo de Presbiterio (1979,1984, 1990, 1995, 2000, 2007 y 2013), del Consejo de Consultores (1990,1995, 2000, 2006 y 2013) y del Consejo de Pastoral Diocesano (1997 y 2001). En 1981 fue nombrado Delegado de Apostolado Seglar. Posteriormente prestó también sus servicios como Consejero de CajaSur.

En el campo del Derecho Canónico y de la Teología realizó diversas investigaciones y publicaciones, además de una labor importante en la formación de los candidatos al sacerdocio, como profesor en el Seminario Diocesano de Huelva y en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla. También enseñó Derecho Canónico en la UNED de Huelva

En 1993 el Rey Don Juan Carlos I le concedió la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica. En 2001, Monseñor Noguer Carmona le designó presidente del Cabildo Catedral de Huelva, cargo para el que fue reelegido en 2007, y vicepresidente de la Comisión para el Cincuentenario de la Diócesis, en 2002. Monseñor Vilaplana Blasco le nombró Representante institucional en el Colegio mayor San Pablo, en 2008.

Como se apunta en el comunicado de la Diócesis de Huelva, no puede olvidarse la labor que realizó en la predicación de la Palabra divina", en innumerables lugares de la geografía nacional y diocesana. "Con su verbo cálido y entusiasmante ayudó a muchas fieles a profundizar en la piedad popular y en el sentido eclesial de la devoción a Jesucristo, a María y a los Santos. Tampoco puede obviarse su contribución a la promoción de la cultura en la sociedad onubense".

Juan Mairena fue un colaborador destacado de todos los obispos onubenses, parte importante de la historia de la Diócesis de Huelva. "No se puede hacer la historia de la Diócesis sin que la figura de don Juan Mairena aparezca por todas las páginas. Todos los acontecimientos importantes le han tenido como uno de los principales protagonistas, al lado y al servicio de los respectivos obispos, que siempre confiaron en él.

A Don Juan, como nos recuerda el Concilio Vaticano II, Dios le concedió participar de la gracia de ser entre las gentes ministro de Jesucristo, “desempeñando el sagrado ministerio del Evangelio, para que sea grata la oblación de los pueblos, santificada por el Espíritu Santo” (Presbyterorum Ordinis, 2). Oremos por su alma, para que sean perdonadas sus debilidades humanas y, con la intercesión de María, a la que tanto quiso bajo las advocaciones de la Cinta, del Rocío y de las Mercedes, le sean abiertas las puertas del Paraíso.

Descanse en Paz.

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