Ponce rechaza a los “policastros sin pudor” que quieren mantener “los viejos tinglados para suplantar la voluntad nacional”

Crónicas de otra Huelva

El periodista expresa en su artículo el más enérgico rechazo a los modos del pasado y anima fervorosamente a los jóvenes a tomar las riendas del futuro político para no cometer los mismos errores

La lucha por la representación teatral del papel de Judas sobre el de Jesús en la Pasión de Oberammergau

Antigua calle Sagasta en Huelva capital.
Antigua calle Sagasta en Huelva capital. / M.G.
José Ponce Bernal / Felicidad Mendoza Ponce

31 de marzo 2025 - 05:00

La Introducción

DEMOCRACIA AMENAZADA

Movilizar a la sociedad para no repetir errores del pasado

Cuando José Ponce escribió ese artículo en septiembre de 1930 ya estaba gestando su ingreso en las filas del Partido Republicano Democrático Federal (PRDF). Cansado de pedir a los demás que cambiaran las cosas y coherente con su forma de ser y de pensar, se invitó a sí mismo a tomar partido. La frase final es clara: “…ante tan dañina contumacia, el deber nos dice que debemos combatirlos [a los viejos caciques], el deber nos llama a la unión para derrotarlos y vencerlos”.

Hemos hecho alusiones a la crisis económica que asoló al mundo tras el crack de 1929, que tuvo en Huelva consecuencias desastrosas: caída de las exportaciones y del tráfico del puerto, decadencia de la actividad minera, crisis agrícola, el declive del sector de la construcción… El pesimismo social alcanzó proporciones colosales.

Temeroso de que los caciques de siempre se afanen y organicen para copar las listas electorales de las futuras elecciones, anima a los jóvenes a plantearse el relevo de esas clases sociales y políticas que eran ya inservibles para el país. Nuestro autor apoya a una nueva generación que busca superar el pasado autoritario y restaurar las libertades políticas. La juventud es la esperanza de un futuro mejor, libre de los errores del pasado. Esta visión sugiere una crítica a la "generación" política que se aferra al poder y se niega a cambiar. Era más que necesario un cambio político, social y económico en ese momento histórico.

Este texto es un fuerte discurso político que refleja una crítica profunda a los actores políticos de la época en que fue escrito. Utiliza Blanqui-Azul un lenguaje metafórico y con carga emocional, como "viejos farsarios" o "nidos incubadores de intrigas", lo que refuerza la idea de que el autor percibe a los políticos del momento como figuras corruptas y manipuladoras. La política caciquil sigue presente en algunos contextos hoy en día, aunque puede no ser tan visible o estructurada como en el pasado. El caciquismo hace referencia a una forma de control político basada en el clientelismo, el favoritismo y la manipulación de votos, donde una persona o grupo ejerce poder sobre una comunidad mediante promesas, recursos o presiones. Nos suena, ¿verdad?

El discurso de Ponce busca movilizar a la sociedad española en defensa de la democracia y contra cualquier intento de regresar a un régimen autoritario. Se enfoca en la crítica a los políticos corruptos y manipuladores, y presenta a la juventud como el pilar de la regeneración política y social del país. Está claramente a favor de un cambio, basado en la legalidad y en la participación activa de la ciudadanía, para evitar la repetición de los errores del pasado.

Hace ya tiempo que andan de cabildeos los viejos falsarios. Las decantadas peñas políticas, aquellos nidos incubadores de intrigas y de actos que creímos desaparecidos para siempre, vuelven a formarse en las frondas siempre verdes de la patria. De Galicia, de Extremadura, de los más apartados rincones de la Península, llegan voces de protesta airada contra los que pretenden hacer revivir procedimientos y sistemas que la conciencia colectiva condena y repugna.

El titular de Gobernación afirmaba ante los periodistas en su mismo despacho que mientras él estuviese al frente del Ministerio no habría encasillado oficial en España. Y mientras el general Marzo lanzaba al país afirmación tan plausible, la prensa daba cuenta de los manejos electorales que se iniciaban en varios distritos por aquellos politicastros sin pudor que creen todavía posible los viejos tinglados para suplantar la voluntad nacional.

RECORTE POLITICA CACIQUIL.
RECORTE POLITICA CACIQUIL. / H.I.

No creemos ni fiamos en la sinceridad del propósito. Fuerzas quizá superiores a la voluntad del ministro engrasarán de nuevo la máquina para que ande por los rieles de siempre. Solo que ahora, podría muy bien ocurrir que la máquina, por falta de operarios, quede empotrada en la mitad del camino.

Contumaces, ciegos y sordos ante las realidades del momento histórico se empeñan los taumaturgos políticos en hacer posible una nueva Dictadura que acabaría prontamente en tragedia social. Frescas las desgracias ocasionadas por el golpe del 13 de septiembre y frescas todavía las desventuras causadas por los vicios y errores de los profesionales de la política al uso, no puede España consentir, so pena de envilecerse, el retorno a pasados tiempos en que, una minoría desaprensiva y audaz, escribía al amparo del Poder, las páginas más vergonzosas de una moderna historia de España. No. Aquellos tiempos no pueden volver y no volverán. El país, un día sin pulso, se siente hoy robustecido con la savia ardorosa de una juventud pensadora, reflexiva, ciudadana, que espera el momento de abrirse los comicios para condenar en las urnas hombres y procedimientos que causaron graves daños a la patria. Esta juventud formada en las aulas, en el taller y el campo; esta juventud que sintió el decoro nacional en los días de absoluta castración de libertades, siente también la legalidad del momento y espera, vigilante, la ocasión que se avecina para salvar a la madre común, a la patria.

Españoles todos, deseábamos de todo corazón un cambio fundamental en los políticos, un arrepentimiento sincero en los que, de buena fe, se equivocaron. Pero lejos de florecer en sus conciencias la luz de la contrición, reverbera el afán de persistir en sus torpezas y ante tan dañina contumacia, el deber nos dice que debemos combatirlos, el deber nos llama a la unión para derrotarlos y vencerlos.

BLANQUI-AZUL

Diario de Huelva, 17 de septiembre de 1930

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