Sin luz, agua, letrinas, ni techo

12 de febrero 2020 - 01:34

La gran complejidad del problema de los asentamientos en Huelva se convierte en excusa. No se encuentran soluciones y las reacciones en cadena nos han desnudado ante la opinión pública internacional. Bendita visita del relator: ojos que no ven mantienen corazones insensibles y mentes acomodadas. Pongamos carne al asador.

Somos provincia de aluviones de inmigrantes. Lecciones de acogida en las construcciones estatales de barrios sociales en los sesenta en Huelva con la puesta en marcha del Polo Químico. Poblados que hoy son símbolo de conciencia de lucha por derechos humanos y arquitectura de innovación tipológica: las pequeñitas casas se dotaban de baños, con un diseño alejado del hacinamiento y condiciones higiénicas adversas que los mineros habían sufrido. La Orden, Huerta Mena, Minas de Herrería, Reina Victoria, San Silvestre y miles de viviendas de conciencia social, empresarial y presupuestaria que parece que hemos olvidado, visto lo visto. Alejandro Herrero e higienistas por el agua potable y escuelas salubres ejecutaron surtidores, empedrados, saneamiento contra el cólera, mercados del XIX. En cada municipio alguien tomó la batuta sin temor a perder por la magnitud de problemas de salud pública. Autoridades y empresas cubrían necesidades de quienes les hacían crecer. Fuimos modelo, debemos serlo hoy.

El chabolismo al servicio de la industria agroalimentaria que nos enorgullece es cara de la vergüenza en la moneda del XXI. Crezcamos y no lo perdamos todo por incapacidad. No es suficiente Fitur de traje y corbata para exportar excelencia. Ni mesas por la inmigración sin expertos en ordenación del territorio y edificación comprometidos y desinteresados (COAH). Hacen falta soluciones atípicas posibles, huir de lo habitual, del encogerse de hombros, de la culpa es del otro, del acallar la opinión pública tras estos días, y volver a olvidar. Mesas no valen nada sin medidas concretas, tapan bocas.

El D3/2019 de medidas urgentes para edificaciones irregulares en suelo no urbanizable en Andalucía permite tramitar de oficio Planes Especiales para instalar redes de abastecimiento, saneamiento y eléctricas donde habitan desahuciados, sin riesgos de salud y medioambientales constatados. Estableciendo condiciones de edificios seguros, modulares, desmontables, prefabricados, minorando incendios en los que pierden personas que poco tienen. Con costes de urbanización en contribuciones especiales repercutidas entre agentes, sean empresarios en sus márgenes, administraciones, trabajadores como renta -no les alquilan viviendas ni cubriendo gastos-. Ocupando el suelo rústico con carácter temporal y excepcional, en tramos de campaña, sin cronificar guetos, con autorizaciones especiales, asumiendo como emergencia lo que lo es. El Plan Romero mueve montañas de despliegue y coordinación y esta montaña se puede mover y se llama responsabilidad.

Hay que ponerse a ello sin demora, la vergüenza no puede ser el sentimiento que identifique nuestra excelente tierra, inigualables productos y gente solidaria.

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