21 de marzo

21 de marzo 2025 - 03:05

Yo celebro este día como cualquier otro pero diferente. Lo celebro bajo el sol o la incesante lluvia, con todos sus matices de primavera incipiente, de resurgir. Lo circular. El girociclo infinito. Las ramas extendiéndose queriendo tocar, queriendo tocarse. Las flores en su embrión buscando el brote. La poesía, señor hidalgo. Esas palabras que se juntan y dicen algo. Esas palabras que se juntan y fracturan. Esas palabras domadas en la atmósfera rebelde. La amé como un niño. Sentir como mías palabras que no me pertenecen. La ira insostenible y la tristeza más grande. Y el amor. Yo supe de esas emociones en mí y en otros. Cómo llenarte soledad sino contigo misma. Descubrí los ríos antes que la muerte. Y cuando llegó ya sabía que hay golpes en la vida, tan fuertes… Conceptos inasibles. Aceras difusas. Por qué se secará tan lenta la ropa. Cuántas realidades me ha dado la lectura en renglones partidos. Horas y horas de acompañamiento. Por ti tracé una línea en el mapa de lo imposible. Por amarte llegué a las ondas, por las ondas tuve pan y cama y unas llaves que abrían una casa. Por ti amé y fui amado. Viajé. Soñé. Conocí a otros seres. Entendí que toda verdad caduca excepto la que uno guarda dentro. Todo es mutable. Por ti soporté lo furibundo en la adolescencia, cuando todo es fuego y todo arde. Saboreé lo pasajero del amor. Y el significado aquel de que con llorarla crezca cada día la causa y la razón porque lloraba. Pues no importan los siglos que pasen, la evolución de la industria y el alcance de los satélites: quien lo probó lo sabe.

Y tan grande es, que no hay heptasílabos, octosílabos ni alejandrino ni verso libre que aún haya cerrado la misión del tiempo y de la luz. La luz con el tiempo dentro. La flor que nace en unas manos: las tuyas, las suyas, estas mismas. Para quienes son de los míos, este día es en el que los otros celebran el día de la poesía. Para quienes son de los míos, no hay día sin hemistiquio abierto, sin acento en cuarta. No existe noche sin alguna editorial extraña que agite el verso, sin lectura que pase de lo escrito al blanco y regrese de nuevo al trazado. Quizás la esencia del ser humano resida en esos trazos de tinta, en esa voz sin música de partitura, quizás se amontone en media página y se rellene con el silencio del vacío consiguiente. Por eso la celebro en su día como el resto, en el milagro del encuentro, en su disfrute, en el despertar y en el beso de buenas noches, en la hermosa alegría de vivir en los pronombres.

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