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Vía Augusta
Alberto Grimaldi
28-F, 2025
"LOS andaluces queremos volver a ser lo que fuimos”, reza el himno de Andalucía. Ese que hoy, como cada 28 de febrero, se entonará en los actos institucionales del día de la comunidad autónoma. Blas Infante apelaba hace casi un siglo a una Historia de esplendor por recuperar, pero su mensaje tiene mucha vigencia también en esta España de 2025.
Los andaluces de hoy tenemos la obligación de volver a ser los que fuimos cuando España restauró la democracia y comenzaba a desarrollarse un modelo territorial basado en el autogobierno de las regiones, que habrían de transformarse en autonomías.
La conquista de la autonomía por parte de Andalucía supuso la consecución de que la igualdad que consagra el artículo 14 de la Constitución Española de 1978 no quedase en mera retórica a la hora de materializar el autogobierno. Los andaluces, en las urnas hace hoy 45 años, no sólo se ganaron el derecho a usar la vía rápida del artículo 151, sino la igualdad competencial, eso que tan gráficamente se denomina el “café para todos” que acuñó siendo ministro Manuel Clavero Arévalo y que hoy detestan los independentistas, precisamente porque refuta su ideario insolidario.
Los andaluces de hoy sabemos que en España se puede romper la igualdad ante la ley con una amnistía, pese a que los ponentes de la Constitución rechazaron por dos veces otorgar esa capacidad a las Cortes Generales, además de prohibir indultos generales.
Los andaluces de hoy asistimos atónitos a la usurpación del papel de cúspide judicial que la Carta Magna otorga al Tribunal Supremo, con la transformación del Tribunal Constitucional, por la vía del constructivismo, en última instancia que valora las pruebas de condenas firmes, sólo porque el Gobierno actual lo ha colonizado para servir a su interés político.
Los andaluces de hoy vivimos bajo la amenaza de la continua rendición del poder Ejecutivo estatal –sólo por su propia supervivencia como tal– ante los partidos que quieren destruir la unidad de España para que estos obtengan privilegios económicos sin fuero que lo ampare. O que se juegue al trile con la falsa condonación de deuda pública, que si acaso se mutualiza, por más que se gane margen de maniobra, para montar una coartada que disfrace la enésima claudicación ante quienes chantajean con su voto minoritario y soslaye la infrafinanciación de Andalucía que es el origen de esa deuda.
Los andaluces de hoy debemos reivindicar otro 28-F, en 2025: tenemos la obligación de exigir de nuevo igualdad para todos los españoles. Sea por Andalucía libre, España y la humanidad.
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