Javier Sánchez Menéndez

Pinocho Sánchez Pérez-Castejón

Los afanes

26 de septiembre 2019 - 01:46

Decía Carmen Calvo hace unos días que "las elecciones, en democracia, nunca pueden ser un fracaso". Y analizada la frase en su contexto podría tener razón, pero, indico, podría porque el fracaso no está en el hecho de volver a convocar elecciones, el fracaso está en la pésima categoría de nuestros gobernantes. Pero la democracia también permite no votar, acepta que se castigue a los representantes.

Carlo Collodi, que en realidad se llamaba Carlo Lorenzini, publicó a finales del siglo XIX en un periódico italiano una obra titulada Las aventuras de Pinocho. Bien conocida por todos, la obra ha tenido múltiples adaptaciones cinematográficas, teatrales, literarias, incluso la figura de Pinocho se encuentra en nuestras conversaciones habituales. Si Pinocho mentía, le crecía la nariz. Nuestro presidente en funciones es el Pinocho de turno. A Sánchez, si miente, no le crece la nariz, le aumenta su desvergüenza.

Pensaba que el peor presidente de un gobierno democrático de España había sido Zapatero, y resulta que es el actual en funciones. Él prefiere que ese término, en funciones, resulte eterno. En la ONU se ha puesto la chaqueta de la libertad y a lo Greta Thunberg ha anunciado que en España hay democracia, que los restos de Franco saldrán del Valle de los Caídos. ¿Y qué le importará a la ONU el traslado de unos huesos? Es que al organismo internacional le importamos bien poco todos. La política me recuerda al dicho "maricón el último". Quieren ser elegidos y ocupar un cargo eterno. Y cobrar del cuento. Esa es la política actual.

No sé lo que usted pensará, pero a veces creo que los Rajoy, Montoro o Sáenz de Santamaría se están riendo a carcajadas cada vez que abren un periódico o se enteran de una noticia del actual Gobierno en funciones. Se gobierna con sus presupuestos, se educa con su ley, aunque sí hay una diferencia notable: el Falcon de Sánchez está haciendo más kilómetros que en todos los gobiernos anteriores.

Un medio de comunicación no debe influir en su decisión. Una red social, tampoco. Un banco, mucho menos. Usted podrá hacer lo que quiera, libre es y libre ha nacido. Bueno, lo de "libre es" podríamos discutirlo en estos tiempos. Lo que "libre ha nacido" no da pie a la confusión. Repito, usted podrá hacer lo que desee, yo me lo estoy pensando. Con esta plaga de mamarrachos que nos gobiernan (y dicen que son nuestros representantes), hay mucho que pensar. No votar es tan lícito como hacerlo, y también es democrático.

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