Rodolfo Recio, el espíritu de la Sierra

03 de marzo 2018 - 01:34

En Huelva tenemos el defecto de admirar muchas veces lo ajeno y olvidar lo nuestro, ensalzar los valores foráneos e ignorar los locales. En mi amplia dedicación periodística en estas páginas de opinión, he aplicado mis consideraciones a muchos escritores onubenses y a las publicaciones de sus libros. Destaco hoy a uno de los autores más prolíficos de nuestra tierra con una larga producción: Rodolfo Recio. Quizás un tanto alejado de la órbita literaria actual de la capital, como escribía en estas páginas con motivo de la reciente aparición de su último libro, Cuentos y leyendas de la montaña española, un conjunto de dieciséis relatos breves, retornaba a la bruñida y floreciente prosa que ha iluminado su inmensa narrativa. Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, literato y antropólogo, Premio Nacional de Cuentos, Premio Andalucía y Ciudad de Huelva de Periodismo, entre otros galardones, es un prolífico e infatigable autor de 450 trabajos publicados, de ellos quince novelas históricas, libros de Historia y Antropología, poemarios, ensayos, cuentos, relatos cortos, artículos de prensa y ponencias en Congresos, despliega en toda su obra una exuberancia literaria, desbordante en argumentos descriptivos y expresiones, entre ellas sus vocablos dialectales, inmersos en su propio Diccionario de la Sierra, otra de sus obras imprescindibles.

Escribir sobre Rodolfo Recio Moya, que lo he hecho en muchas ocasiones, es una forma de contribuir al reconocimiento y la más alta consideración a un escritor de Huelva, de la bella localidad de Fuenteheridos, del que siempre me han interesado sus libros en cuya lectura me he sentido cautivado por el lenguaje que tiene, a mi modo de ver, la belleza de Gabriel Miró y la galanura descriptiva de Benito Pérez Galdós. Una narrativa de lo cotidiano, de la inspirada integración entre la ficción y la realidad y en muchas ocasiones la reconstrucción de lo histórico y la memoria popular. Lo descubrí leyendo Las pinturas de Hinojales, publicado en 1981 y después en Recuerdo de Fuenteheridos, publicado en 1987. Una recopilación de artículos publicados en Huelva Información que mereció el premio periodístico Andalucía de ese mismo año.

Adentrarse en la personalidad literaria de Rodolfo Recio es sumergirse en un marco fascinante de creación y de recreación de un ámbito que debe mucho y muy profundamente a la sensibilización de la dimensión geográfica, antropológica, costumbrista, histórica, social, familiar, política y entrañable de un entorno que conoce en su apasionante territorio físico y humano, el paisaje y el paisanaje, el genuino espíritu de la Sierra onubense y lo describe, en su naturaleza y en su humanidad, con los más sutiles y sinceros sentimientos, sin que falten los perfiles de agudeza, ironía y humor que hacen más ameno, más intenso, más sugestivo y más seductor el discurso. Valor esencial es la dedicación fiel, efectiva y fructífera de Rodolfo Recio a la difusión de los valores, costumbres e historia de su tierra. De Fuenteheridos en particular y de la Sierra de Huelva a cuyo desarrollo cultural ha contribuido. De ello da buena prueba que es director-conservador del Museo del Léxico Serrano, instalado en el Ayuntamiento, el primer museo de estas características que existe en Andalucía.

Su labor en la defensa, conservación y divulgación del lenguaje popular serrano ocupa un amplio espacio en su bibliografía con títulos que han enriquecido el estudio antropológico y lexicográfico de tan fascinante territorio. En su narrativa su obra se hace más atractiva y apasionante. A ella se ha entregado en los últimos tiempos de una manera copiosa, fructífera y asombrosamente inagotable: Recuerdos de Fuenteheridos (1987), La guerra del pueblo (2004) y Los amantes de Galaroza (2007), para abordar después la novela histórica que constituye uno de los hitos más brillantes de su carrera literaria con La saga de los Tinoco, que componen tres libros El tesoro (2010), Angelitos al cielo (2011) y El hundimiento (2012), donde reconstruye con gran maestría literaria una saga familiar contada con una admirable belleza del texto, la fascinación del relato y la sugestiva crónica de una vida apasionante. Y esa misma grata fruición en la lectura nos la deparan sus obras más recientes, La ventera de Aracena (2014), una novela encantadora, una estimulante narración, una inspirada crónica social donde se mezclan amores y desamores, fidelidad y adulterio, hipocresía, robo, despecho, traición, ambición y discriminación social en el marco de una Aracena afectada, de lejos, pero muy directamente, por los vaivenes políticos del período isabelino, las frecuentes crisis gubernativas, los intermitentes cambios de gobierno y la Restauración: "Un fiel trasunto de la España isabelina y su reflejo en Aracena".

De ese mismo año es A orillas del Tera - Tragedia en Ribadelago, un libro sobre la tragedia de este pueblo zamorano que estremeció a toda España. Conexión Madrid (2015), es una obra autobiográfica narrada con su habitual estilo literario, sobre las vicisitudes de un onubense emigrado de su exuberante Sierra a la gran metrópoli. Lo último: Cuentos y leyendas de la montaña española (2017), es un conjunto de relatos a cual más apasionante, inquietante, sorprendente y misterioso.

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