Cualquier cosa

En tránsito

26 de marzo 2025 - 03:06

El cerebro humano es capaz de convencerse de cualquier cosa. Los que han leído el fragmento de El odio que ha publicado El Confidencial saben que José Bretón está convencido de que mató a sus dos hijos para salvarlos. Para salvarlos, han oído bien. Es probable que Bretón lleve repitiéndose esa mentira monstruosa durante tanto tiempo que ahora ya se crea que es una verdad incuestionable. Y su cerebro –o lo que sea que tenga como cerebro– ya ha depositado esa mentira cuidadosamente prefabricada en el repositorio de las verdades que nada ni nadie podrá negar. Es importante que esa mentira no se mueva de ahí, porque esa mentira es muy útil. Si no fuera por ella, probablemente Bretón se habría quitado la vida. Pero esa mentira reiterada, que se ha repetido todos los días del año como si fuera una plegaria que se reza a sí mismo al salir el sol –mató a sus hijos para salvarlos–, es lo que le ha permitido seguir vivo sin demasiadas complicaciones.

Digo esto porque estoy leyendo fascinado –una vez más– los razonamientos y las contorsiones mentales de todos los que defienden al gobierno –o lo que sea– del bueno de Pedro Sánchez. Cualquier persona con un mínimo de lucidez sabe que Sánchez sólo gobierna por un apego zoológico al poder, del mismo modo que la abeja reina se niega a abandonar la colmena. Cualquier persona mínimamente inteligente sabe que Sánchez no puede gobernar, no tiene apoyos parlamentarios, no tiene Presupuestos y encima tiene unos aliados políticos que reclaman la salida de la OTAN en tiempos de rearme y discursos belicistas. Además, Sánchez está sitiado por todos los procesos judiciales que investigan a su mujer, a su hermano, a su fiscal general y a su antigua mano derecha (el orondo Ábalos que mantenía a las queridas con dinero del contribuyente). En estas condiciones, cualquier persona que no tuviera una dependencia patológica del poder –o alguna clase de trastorno mental– ya habría renunciado a seguir gobernando. Pero nada de esto ha sucedido ni sucederá. Y nuestros buenos contorsionistas seguirán convenciéndose cada día de que el gobierno de Sánchez es imprescindible para luchar contra el fascismo y para proteger el feminismo, el ecologismo, el antirracismo y todos los “ismos” que hagan falta. Y es que el cerebro humano –ya lo sabemos– es capaz de convencernos de cualquier cosa.

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