El uso de agua subterránea puede ayudar al desarrollo mundial

Un informe de la ONU señalala importancia de este tipo de aguas, que suponen el 99 % del agua dulce en estado líquido del planeta

El uso de agua subterránea puede ayudar al desarrollo mundial
El uso de agua subterránea puede ayudar al desarrollo mundial / Archivo
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22 de marzo 2022 - 17:07

El uso de las aguas subterráneas, que suponen el 99 % del agua dulce en estado líquido del planeta, puede ayudar a promover el desarrollo social y económico en el mundo, según un informe publicado con motivo del Día Mundial del Agua 2022 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

“Las aguas subterráneas (...) ofrecen muchas oportunidades para que las sociedades se beneficien social, económica y ambientalmente, incluso mediante su contribución a la adaptación al cambio climático y a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, indicó el Informe Anual de la ONU sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2022, publicado este lunes en Dakar.

“Sin embargo, a pesar de su enorme importancia, este recurso natural no se suele comprender lo suficiente y, por consiguiente, se subestima, se gestiona mal e incluso se sobreexplota”, agregó el documento, al señalar el gran potencial de las aguas subterráneas ante la creciente escasez de agua en muchas partes del mundo.

El Día Mundial del Agua se celebra el 22 de marzo.
El Día Mundial del Agua se celebra el 22 de marzo. / Archivo

Titulado Aguas subterráneas. Hacer visible el recurso invisible, el estudio -presentado en el día de apertura del Foro Mundial del Agua, que se celebra entre el 21 y 26 de marzo en Dakar-, pretende arrojar luz sobre este recurso, “llamando la atención sobre sus funciones, retos y oportunidades en el marco del desarrollo, gestión y gobernanza de los recursos hídricos”.

Según la ONU, las aguas subterráneas constituyen ya la mitad del volumen de agua extraída para uso doméstico por la población mundial y alrededor del 25 % de toda el agua extraída para el riego, con la que se riega el 38 % de todas las tierras de regadío del mundo.

No obstante, su extracción y uso varía mucho de una región a otra y de un país a otro.

Así, la región de Asia-Pacífico es la que más agua subterránea extrae en el mundo, ya que en ella se hayan siete de los diez países que más sacan a escala mundial (Bangladesh, China, India, Indonesia, Irán, Pakistán y Turquía), que suman el 60 % del total extraído.

En el caso de África Subsahariana, sólo se riega el 3 % del total de las tierras de cultivo y únicamente el 5 % de dicho porcentaje se riega con aguas subterráneas, a pesar de poseer grandes reservas de este recurso.

Evitar contaminación

El informe remarca la necesidad de proteger las aguas subterráneas por los gobiernos, para que su gestión sea la adecuada y evitar su contaminación, pues en el caso de las zonas de acuíferos la polución tiende a ser un proceso prácticamente irreversible.

“Es fundamental aprovechar de forma más inteligente el potencial de los recursos hídricos subterráneos, que todavía están infraexplotados”, declaró hoy en un comunicado la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay.

“Hay que protegerlos de la contaminación y la sobreexplotación para satisfacer las necesidades básicas de una población mundial en constante crecimiento y para hacer frente a las crisis climática y energética mundiales”, agregó Azoulay.

Por otro lado, mientras el cambio climático influye directamente en la recarga natural de las aguas subterráneas, éstas, a su vez, permiten una adaptación a ese fenómeno por su capacidad de almacenar excedentes de agua superficial estacionales.

Y pueden aprovecharse para aumentar la disponibilidad de agua dulce durante todo el año, debido a que los acuíferos experimentan pérdidas por evaporación mucho menores que los depósitos superficiales.

“Los responsables políticos deben tener plenamente en cuenta las formas vitales en que las aguas subterráneas pueden ayudar a garantizar la resistencia de la vida y las actividades humanas en un futuro en el que el clima es cada vez más impredecible”, declaró el presidente de ONU-Agua y del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Gilbert F. Houngbo.

Adaptación y mitigación climática, claves para la gestión y ahorro de agua

Por otro lado, y dentro del marco de las distintas participaciones por el Día Mundial del Agua, el presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamientos (AEAS), Fernando Morcillo señala en una entrevista a EFE que la adaptación y mitigación climática son factores en los que hay que seguir trabajando en el sector hídrico, ya que todavía “el agua no está en la agenda de las preocupaciones políticas”.

El presidente de la AEAS sostiene que a pesar de la crisis hídrica en España, “el tema del agua no está en las preocupaciones de los políticos –preocupaciones que muchas veces son banales–, como ha sucedido durante la pandemia, se está actuando con poca magnitud, y no se ponen los recursos necesarios” para mejorar aspectos como la depuración. La AEAS, asociación que cumplirá 50 años en 2023, reúne a diferentes actores relacionados con el agua como operadores y otro tipo de entidades y empresas relacionadas con los servicios urbanos, asegura su presidente.

Morcillo señala que la sequía es un fenómeno “muy conocido en España”, pero está acelerado por el cambio climático, que, sin duda, obliga a “volver a trabajar sobre la planificación existente” y recuerda que en España existe una “gobernanza muy asentada” porque aquí surgió la segunda ley de aguas europea en el siglo XIX -después de la inglesa-, y la legislación española establece que “el agua tiene prioridad para usos urbanos, fundamentales para la ciudadanía como beber y usos vitales”.

Tomando en cuenta este aspecto, subraya que el primer actor afectado por la sequía es la agricultura, el regadío que consume el 80 % del agua, mientras el ámbito urbano se queda en el 15 % de todo el consumo y el 5 % restante es de la industria no situada en el ámbito urbano.

Y aunque la sequía afecta al ámbito urbano, “hay mucha planificación y estructuración”, porque todos los ayuntamientos en España tienen que tener un plan específico contra la sequía, para anticiparse a cualquier incidencia a través de mecanismos escalonados de ahorro, de reducción o de información a la ciudadanía.

Morcillo señala que Europa ha pedido “renovar” cada seis años los planes de planificación de las cuencas hidrográficas, eso lo está haciendo el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico y las cuencas intracomunitarias existentes, por tanto, existe una “anticipación en la planificación para ir tomando decisiones de acuerdo a la evolución real de la situación de sequía”.

“En España hay más de 2.500 sistemas de agua diferentes, algunos como el caso de Andalucía o del área del Mediterráneo que se pueden ver más afectados incluso en años que aparentemente pueden ser más normales”.

En relación al consumo, explica que desde 2006 a 2020, se ha pasado de un consumo por ciudadano de 162 litros a 128 de media nacional, “es un esfuerzo grande por parte de la ciudadanía, pero también por parte de los operadores de agua para ir afinando y reduciendo esos consumos”, datos que son de carácter universal, porque en todos los sitios se ha reducido el consumo.

Sobre el ahorro de agua de escorrentía, Morcillo explica que a efectos de aprovechamiento, todas las tecnologías basadas en la naturaleza como los métodos de infiltración, los pavimentos drenantes, las zonas de recarga de posibles acuíferos o de la humedad del subsuelo, son elementos que poco a poco se van tomando en cuenta.

La tecnología, remarca, ha permitido además detectar muchas fugas de agua y reducir la pérdida del recurso con redes de sensores de un 32 % en 1990 a un 23 % en la actualidad. No obstante, dice, hay ciudades en España que están por debajo del 10 %, mientras otras por encima del 45 %, es decir “todavía hay un recorrido” y “un reto en un país seco”.

En relación a las sanciones europeas por falta de sistemas de depuración que hasta octubre sumaban casi 54 millones de euros hasta finales del 2021, Morcillo asegura que es una situación que “no ha mejorando mucho” por la falta de capacidad de invertir en “unas instalaciones muy caras. Seguimos mal e incumpliendo, pero se va despacio”.

No hay fondos para el sistema Depuración, Saneamiento, Eficiencia, Ahorro y Reutilización (Plan DSEAR 2022-2027), que el Ministerio pretendía poner en marcha, lo que obliga a ir muy despacio”.

El presidente de AEAS recuerda que para un servicio de agua de calidad, es necesario “invertir” en redes y depuradoras, y subraya que el ciudadano no es consciente del déficit porque abre el grifo y cae agua, “un sistema que no es muy sostenible para la siguiente generación”, concluye.

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