Los temporeros piden “viviendas dignas” ante su situación “insostenible”

Lepe

Un centenar de trabajadores inmigrantes se manifiesta en Lepe para reclamar una solución al problema de los asentamientos chabolistas. Denuncian la imposibilidad de alquilar una vivienda

Concentración celebrada por la tarde en Lepe.
Jordi Landero

07 de junio 2019 - 06:09

Lepe/“Stop chabolas”, “también somos Huelva”, “no desalojo sin alternativas”, “también somos Lepe” o “yo levanto tu economía con mis manos, y tú no me das casa ¿Por qué?”, fueron algunos de los mensajes que, rotulados sobre toscos pedazos de cartón, como las chabolas en las que habitan, mostraron las casi cien personas que se manifestaron por las calles de Lepe, la mayoría de ellas inmigrantes subsaharianos, para pedir soluciones a la situación “insostenible” de los asentamientos en la provincia de Huelva.

Convocados por la Asociación de Nuevos Ciudadanos por la Interculturalidad -Asnuci-, los participantes en la protesta no pararon de gritar en todo momento “chabolas, no valen”. En representación del colectivo, uno de los inmigrantes subsaharianos que afirmó haberlo perdido todo en el último incendio registrado en el asentamiento situado junto al cementerio de Lepe, que el pasado día 23 de mayo arrasó a más de un centenar de infraviviendas de plástico y cartón, leyó un manifiesto en el que quisieron hacer constar su “desesperación” ante la falta de alojamientos dignos para los trabajadores temporeros.

En el manifiesto, que fue leído en la plaza de España, justo a las puertas del Consistorio, los concentrados también quisieron dejar claro que “los empresarios y la sociedad nos necesitan” porque “nuestro trabajo, el trabajo de las personas inmigrantes, es necesario para mantener la riqueza de los agrícolas de la provincia”. Por ello solicitaron a todas las administraciones, “pero sobre todo a empresarios y sindicatos”, que trabajen de forma conjunta y coordinada “para hacer efectivos los derechos humanos de las personas que trabajamos en sus empresas y vivimos en sus tierras”.

Para ello consideran “básico” hacer efectivo el derecho a una vivienda digna”, ya que según prosiguió, muchos de los allí concentrados “vivimos en asentamientos chabolistas que no reúnen las condiciones básicas de un alojamiento digno: construimos las chabolas con los desechos de las campañas agrícolas -palets, cartones y plásticos-, no tenemos acceso a luz, agua, electricidad, recogida de basura o alcantarillado; y pasamos frío en invierno y calor en verano”.

También se refirieron a los continuos incendios a los que están expuestos, los cuales “cada vez son más frecuentes y peligrosos” como consecuencia del crecimiento de los asentamientos chabolistas debido al “aumento de la demanda de mano de obra agrícola”.

En alusión al incendio del pasado 23 de mayo, los manifestantes señalaron que se trata del número 27 en los últimos diez años, y que en el mismo “muchos de los aquí presentes perdimos lo poco que teníamos y arriesgamos nuestras vidas”, a pesar de lo cual “seguimos sin conocer alternativas que den una respuesta real”.

Los inmigrantes quisieron derribar la “falsa creencia” extendida entre muchos sectores de la sociedad de que viven en las chabolas porque no quieren buscar una vivienda, afirmando que “la realidad es muy distinta” ya que la mayoría de ellos realiza un “gran esfuerzo por encontrar un espacio digno dónde poder ducharse, comer y descansar con tranquilidad cuando volvemos del trabajo, pero la realidad es que no lo encontramos. Solo puertas cerradas”.

Se refirieron al “desalojo previsto para el mes de julio” del asentamiento chabolista situado junto al cementerio lepero “para la ampliación del polígono comercial”, del cual afirmaron que “parece no prever alternativas de alojamiento dignas para sus residentes”, por lo que se cuestionaron que “dónde se supone que debemos ir. ¿La idea es echarnos para que construyamos chabolas un poco más lejos del pueblo y así molestar un poco menos? ¿O debemos ir a trabajar y desaparecer después?”.

Finalmente agradecieron el apoyo de “los empresarios, funcionarios y políticos que hacen bien su trabajo”, así como a la población “que busca un mundo más justo”, pero por el contrario “queda mucho por hacer y vemos pocos logros que aplaudir”.

Por su parte la presidenta de Asnuci, Ana Mateos, señaló que el incendio del 23 de mayo fue “la gota que colma el vaso” ya que después de diez años trabajando con el colectivo de temporeros inmigrantes “vemos que no se avanza” y que este problema “es crónico” en una provincia como Huelva, “única donde existe este tipo de chabolismo”, y donde “por ejemplo los distintos asentamientos que se distribuyen por el término de Lepe han crecido un tercio en el último año”. En este sentido afirmó que “esto no puede seguir así”, y que “si los africanos decidieran echar los brazos abajo y dejar de trabajar, la provincia se arruina” porque “son los trabajadores que están manteniendo la agricultura onubense”.

Para buscar una solución, Mateos reclamó la “unión y coordinación” de todas las administraciones, empresarios y sindicatos, además de lamentar el fracaso del proyecto Lepe Hábitat puesto en marcha hace dos años entre el Ayuntamiento de Lepe y las organizaciones Asnuci y Federación de Cooperación Norte Sur –Fecons-. Y es que según precisó, “solo se han conseguido dos o tres viviendas” ya que “no hay viviendas para ellos a pesar de haber muchas casas vacías de los bancos o un albergue municipal a medio construir desde hace años”.

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